Interrumpir servicios por protesta, no es la forma
- David Alberto Perez

- 22 hours ago
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Como Pastor y como Latino: invadir lugares religiosos e imponer no es la forma de apoyarnos.
Como Pastor y como Latino, debo decir con claridad que esta no es la forma de apoyarnos ni de defender a nuestra comunidad.
Este fin de semana, un grupo identificado con la izquierda irrumpió en medio de un servicio cristiano en una iglesia, con el fin de protestar por la presencia de ICE en las calles de Minnesota. Lo hicieron gritando consignas, exigiendo apoyo político e increpando a los congregantes por “no defender a los latinos”.
Interrumpieron un acto sagrado de fe, un momento espiritual donde familias se habían reunido voluntariamente para escuchar el mensaje de Dios. Había niños presentes, algunos de los cuales terminaron asustados y llorando por la forma agresiva de la protesta.
El pastor de la congregación respondió con claridad, recordando algo fundamental: la iglesia es la casa del Señor, no una plaza pública para el debate político.
Como Latino y como Pastor, afirmo nuevamente: esa no es la forma de apoyarnos. Cruzar los extremos ideológicos e irrumpir en un lugar privado viola los derechos de los feligreses, quienes asisten libremente para ejercer su fe y escuchar las Sagradas Escrituras. Nadie entra obligado; nadie está allí para ser confrontado políticamente.
Estos provocadores se escudan en el argumento de la “libre expresión”. Pero surge una pregunta legítima:�si realmente creen en ese principio, ¿por qué no van a una mezquita musulmana a hacer exactamente lo mismo que hicieron en una iglesia cristiana? La respuesta es evidente.
Ahora bien, ¿qué dice la Constitución sobre los lugares privados, y especialmente los religiosos?
Las iglesias están protegidas por la ley como espacios privados, incluyendo el santuario, que es el área principal de culto. Aunque un edificio religioso no otorga inmunidad para actividades ilegales, el derecho a protestar puede y debe ser restringido cuando interfiere con el culto, altera el orden o pone en riesgo a las personas, independientemente de que el edificio sea considerado formalmente un “santuario” o no.
La Cuarta Enmienda de la Constitución protege todos los espacios privados, incluidos los religiosos. La policía no puede ingresar a una iglesia sin una orden judicial, salvo en casos muy específicos:
-Consentimiento
-Emergencia real (peligro inmediato)
-Delito flagrante
Una iglesia no pierde sus derechos constitucionales por ser un lugar de culto. Al igual que cualquier otra propiedad privada, está plenamente protegida. Ningún grupo contrario a su fe, doctrina o ideología tiene derecho a ingresar o manifestarse dentro de sus instalaciones, salvo que exista una invitación expresa o autorización legítima de la iglesia.
Además, es preocupante la forma intolerante en que estos grupos expresan su descontento. Si no sigues sus ideologías, inmediatamente te etiquetan como racista, sexista, homofóbico, xenófobo, o cualquier otro calificativo deshumanizante. No por odio, sino simplemente por disentir.
También considero que hay muchos aspectos que debemos revisar en el tema de la inmigración. Este asunto ha generado indignación en amplios sectores de la sociedad. Sin embargo, para ciertos grupos, se ha convertido en una herramienta más para impulsar una agenda extremista que, en muchos casos, se aleja de los valores morales y de los principios establecidos por Dios.
El fanatismo ya no es, como se decía antes, exclusivamente religioso. Hoy el fanatismo es ideológico. Ha llegado a un nivel en el que cruza los límites morales, científicos y espirituales, justificando la agresión, la intimidación y la violación de derechos en nombre de una causa.
Defender a la comunidad latina no requiere profanar espacios sagrados, ni atropellar libertades fundamentales. La justicia no se construye desde la imposición, sino desde el respeto, la ley y la dignidad humana.
Si se justifica la interrupción de un centro de adoración por motivos ideológicos, se otorga el mismo argumento para que ICE haga lo propio. En ese caso, ¿dónde queda la diferencia y la coherencia del principio?
Pero a pesar de todo hay esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
David Alberto Perez


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